Sobre el blog

Uno más del equipo de LA ERA,  hace unos años que dejé de escribir en la red, a través del para mí mítico blog sobre campo y política agraria, que fue de las primeras incursiones que se realizaban en la red sobre estos temas: el agricultor, en peligro de extinción.

Aquel era un espacio donde informaba y opinaba sobre la realidad agraria en principio de la dehesa, de agricultura y política agraria en general y finalmente de todo un poco y del mundo mundial; dado que si hay alguna actividad que se encuentra inmersa en la globalización, esa es la actividad agraria, ¿qué cosas verdad?

Y es que ahora, en este mundo urbano, está de moda mirar a la Unión Europea y ver parte de nuestros males económicos en ella. Sin embargo, esto ya es una antigualla para el agricultor y el ganadero. Hace más de 20 años que las competencias sobre políticas agrarias, que condicionan la actividad espectacularmente, se quiera o no, se encuentran en las instituciones europeas; y que los gobiernos y parlamentos, de Estado español o de las distintas regiones autónomas, no son más que meros aplicadores de Directivas, Reglamentos y Sentencias comunitarias. Y este proceso de comunitarización de las decisiones sobre agricultura, en definitiva de globalización, no es neutro, incide directamente sobre unos sistemas agrarios en beneficio de unos y en perjuicio de otros; y sistemas agrarios significa también y especialmente explotaciones familiares agrarias, agricultores y ganaderos.

El “agricultor, en peligro de extinción” era un símil respecto la situación en la que se encontraban muchos agricultores, en especial aquellos que se creyeron de buena fe la ola de modernización de los años 60, se endeudaron e intensificaron su actividad, eliminando todo vestigio de práctica y gestión tradicional del territorio, en pro de la mejora de la rentabilidad monetaria de la explotación, a través de la producción para los mercados, esos, que nunca de los jamases fueron los ejes fundamentales de la producción, distribución, etc. de alimentos.

Hoy, año 2014, y en medio de la última crisis global de los sistemas de economía mixta, con caída del PIB previstas de 1,5% anual, y porcentajes de desempleo cercanos al 30%, en España podemos decir que el agricultor ya está extinto, al menos en “la naturaleza”, o más bien en “su naturaleza”. Cada vez hay más empresarios, menos agricultores y ningún campesino. Según la UICN,  una especie se considera extinta en estado silvestre, extinta en estado salvaje o extinta en la naturaleza (abreviado oficialmente como EW desde el nombre original en inglés, Extinct in the Wild) cuando los únicos miembros vivos de ella están mantenidos en cautiverio (en colecciones botánicas en caso de las plantas), o como especies naturalizadas excluidas de su estirpe histórica y completamente fuera de su distribución original.

En estas condiciones, sin embargo, los compañeros de La ERA nos aventuramos a recuperar, al menos en la medida de nuestras posibilidades, la filosofía de los Servicios de Extensión, esta vez de carácter privado, las circunstancias obligan.

Y en este espacio, complementario a esta actividad de información, asesoramiento, externalización de servicios y empoderamiento del agricultor, este que firma espera contar cosas del sector agrario que puedan interesar y desde nuestro particular punto de vista, independiente de grandes empresas comercializadoras de medicamentos veterinarios, herbicidas, semillas, etc., así como de la Administración Pública y, por supuesto, partidos políticos, sindicatos, organizaciones profesionales, ecologistas y demás lobbies empresariales y ciudadanos.

Ahí es nada, lo dicho.

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